lunes, 26 de septiembre de 2011

Gazaperías No. 122

Fuente: CUBARTE
Personajes cubanos del buen choteo y relajo en sus actuaciones.
Personajes cubanos del buen choteo y relajo en sus actuaciones.

La voz relajo es cubana. La primera vez que apareció registrada fue en un vocabulario provincial y este fue cubano, el primer vocabulario americano de los países de habla hispana.

En el siglo XIX, un cubano insigne —dominicano de nacimiento, pero traído a nuestro país con un año y pico—, don Esteban Pichardo y Tapia, mandó a imprimir —entonces vivía en Matanzas, ciudad a la que se le ha llamado la Atenas de Cuba y la Ciudad de los Puentes —,su Diccionario provincial de voces cubanas, en 1836.

La palabra tiene su origen en dos acepciones de otra voz, y me refiero a relajar, que tiene varias como se podrá apreciar, y muy disímiles, pero estas dos que digo son la transitiva ‘ocasionar o permitir el descaecimiento de la observancia de la ley, regla o estatuto’, y de la pronominal, o sea, relajarse, ‘viciarse o estragarse en las costumbres’. Las he tomado de un lexicón del siglo xix, el Novísimo diccionario de la lengua castellana, publicado por la Librería de Garnier Hermanos, de París, en 1882, para dar a conocerlo que ya significaba en ese entonces la voz que originó la palabra relajo.

Pichardo fue el primero en haber registrado la palabra relajo y la calificó —en aquella fecha— con la definición que tenía —cuando todavía la gente se asustaba nada más que de oírla decir—: ‘Depravación, costumbres, palabras u obras indecentes’.

Años más tarde, don Manuel Martínez Moles, el lexicógrafo de Sancti Spíritus, en su Vocabulario espirituano, de 1917, sigue a Pichardo en su dura definición, pero al finalizar esta, dice que también puede calificarse de ‘choteo’.

Poco después, en 1924, Constantino Suárez, El Españolito, decía en su Diccionario de voces cubanas, de la palabra relajo, dos acepciones: Una fue: ‘Pornografía, depravación’, y puso estos ejemplos: “Un libro de relajo”, y “palabras y cuentos de relajo”. Y la otra, ya más avenida al uso actual: ‘Alboroto, desorden, escándalo’, y dejó este ejemplo: “La fiesta concluyó con el gran relajo”.

En la década de los años cuarenta, Francisco J. Santamaría, en su Diccionario de americanismos, de 3 tomos, en la acepción que competía no solo a Cuba, sino a Puerto Rico también —último país, junto con Cuba, que dominó España en América, y que tanto se parecen sus vocabularios—, decía de relajo: “Burla o escarnio que se hace de una persona o cosa”, y con esta, está mucho más cerca del asunto. Por su parte, también da una definición general, y se expresa así: ‘Toda bulla, rebumbio, frasca, algazara; mitote, baile desordenado y sin compostura es un relajo’.

Relajo es vicio, desorden; acto contrario a la moral y las buenas costumbres; burla, choteo, escándalo, desbarajuste.

Sin embargo, es Esteban Rodríguez Herrera, en su Léxico mayor de Cuba, de 2 tomos, publicado en 1958-1959, quien da la mejor, más vasta y amplia definición —con explicaciones muy concienzudas— de la voz relajo. Primeramente, copia la definición de Pichardo, pero después la completa así: ‘Vicio o depravación de las costumbres’, ‘pornografía, depravación’, ‘lenguaje o acciones indecentes o indecorosas’.

Después, Rodríguez Herrera comenta: “Los diccionarios en general no registran este vocablo, tan generalizado en Cuba, con el sentido que se le da en esta [...]. Relajo es vicio, desorden; acto contrario a la moral y las buenas costumbres; burla, choteo, escándalo, desbarajuste. Todo eso y mucho más se califica de relajo. Todo desorden en la marcha normal de las cosas y acciones humanas constituye relajo”.

Y continúa más adelante: “La palabra relajo está ausente del Diccionario académico; pero su uso es constante en el país, tanto en el lenguaje vulgar, como en el culto y semiculto, y de ahí las distintas tonalidades que va tomando su empleo según la frase con que se construya”.

Bueno, digo yo, incluso el relajo bien puede ser algo que se haga en el mayor de los órdenes, y de ahí la famosa frase: “Que el relajo sea con orden”. De relajo se han derivado en Cuba otras voces, como: relajón, relajado, relajeado y relajear.

Argelio Santiesteban en su El habla popular cubana de hoy, de 1985, nos da una solución para las dos definiciones principales de relajo, pues en dos entradas diferentes, nos dice así: Relajo: ‘Burla, mofa, choteo’. ‘Desorden, alboroto, bullanga’. Y en otra cita la frase de relajo y nos dice de ella: ‘Pornográfico’, y nos ejemplifica: “Cuentos, libritos de relajo, etcétera”.

El vocablo relajo vino a entrar en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) en su vigésima edición, de 1984, a mucho más de cien años que en Cuba se registró por Pichardo. Dice la edición de 1984, de relajo: ‘Desorden, falta de seriedad, barullo’. 2. ‘Holganza, laxitud en el cumplimiento de las normas’. 3. ‘Degradación de costumbres’.

Por supuesto, tras tantos años, es notorio que la palabra cruzó los mares y llegó a varias naciones donde se ha usado con alguno o algunos de los significados hasta ahora apuntados.

La vigésimo primera edición del DRAE, de 1992, repite las tres acepciones de la edición anterior, pero trae una más, la definición número 4, que se le consigna a una serie de países hispanoamericanos, así: Argentina, Cuba, México, Puerto Rico y Uruguay: ‘Broma pesada’.

En la vigésimo segunda edición del DRAE, de 2001, también repite las tres primeras acepciones de las ediciones anteriores, pero se le adicionan tres significados más. La acepción 4 fue modificada en cuanto a los países en que se usa, y de la lista anterior fueron rebajados Argentina, Uruguay y Puerto Rico, lo cual parece que fue un error de la edición precedente, pero se le da de alta a Paraguay y a República Dominicana, y sigue igual en cuanto a la definición: ‘Broma pesada’. La acepción 5 es del exclusivo uso de Cuba y Puerto Rico, y significa: ‘Bachata’, o sea, ‘juerga, jolgorio’. Y la acepción 6 es solamente del uso de Uruguay, y quiere decir: ‘Dicho o gesto obsceno’.

En esta edición del DRAE de 2001, es que por primera vez aparecen voces de la familia de relajo, como relajear y relajón. Por: Fernando Carr Parúas

Fotos: Internet

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